Transcripción del episodio:

¿Cuántas tareas planificas al día, a la semana? Un porrón, normal, pero ¿ cuántas aportan valor de verdad? ¿Las diferencias, o te lanzas a hacer sin ton ni son?

Me lo comentan mucho, sale muy a menudo:

  • José María, pero es que planificar no funciona, nunca cumplo lo que me planifico y después me siento frustrado.

 

¡Ojo! Una cosa es que planifiques 10 tareas y de esas 10, termines 6 de bajo valor y quedan las de alto valor sin hacer > ahí está la frustración, que de esas 10, termines o avances en 3 de valor y 2, por ejemplo de bajo valor. Cambia mucho la percepción.

 

Es por esto, que hoy quiero hablarte de las etiquetas de “ Tengo que” y “ Me gustaría”, relacionadas con la percepción o interpretación de la tareas.

 

Tareas  “Tengo que”:

 

Estas son las tareas que verdaderamente importan, aquellas que contribuyen al logro de nuestros objetivos y al cumplimiento de nuestras responsabilidades fundamentales. Son las tareas, las actividades en las que debemos invertir nuestra energía y tiempo de manera prioritaria, ya que tienen un impacto significativo en nuestra vida personal, profesional y emocional.

Antes de etiquetar una tarea de “tengo qué” piensa qué hay detrás de ella y el impacto que tiene en tu ROL.

 

En otros términos, serían las tareas clave.

 

Tareas que “Me gustaría” hacer:

 

Por otro lado, las tareas que “Me gustaría” no son necesariamente prioritarias en términos de impacto y valor a largo plazo. Aunque sí forman parte de nuestro trabajo diaria, NO DE NUESTRO ROL, por lo que nos paga la empresa, deberíamos de hacerlas.

 

¿Entiendes por dónde voy?

 

 

Cómo influye esto en tu planificación:

 

Al diferenciar claramente entre las tareas que “Tengo que” hacer y las que “Me gustaría” hacer, podemos organizar nuestra planificación de manera más estratégica y efectiva. Priorizando las tareas de “Tengo que” , podemos asegurarnos de que estamos dedicando nuestra atención y recursos a lo que realmente importa,  y nos ayudará a avanzar hacia nuestros objetivos.

 

Por otro lado, al incluir las tareas de “Me gustaría” hacer en nuestra planificación, podemos asegurarnos de que también estamos reservando tiempo para el resto de tareas que no tienen tanto impacto.

Esto nos permite mantener un equilibrio saludable entre nuestras responsabilidades directas y de valor y otras tareas con las que también tenemos que lidiar.

 

¿Cómo influye esto en nuestro bienestar general y nuestra capacidad para manejar el estrés?

El simple hecho de etiquetarlas, hace que la interpretación para nuestro cerebro sea super clara y no etiquete todas de TENGO QUE, que es ahí, donde está el problema del estrés y la frustración.

Ten en cuenta estas etiquetas en tu planificación diaria y semanal. Ayuda a interpretar, de verdad a tu cerebro.

 

Gracias por estar al otro lado.

José Maria Villarmea

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